Se ha sugerido como causa la mayor demanda por parte de las embarazadas, aunque encuestas realizadas entre obstetras evidencian que la mayoría de los especialistas se muestran reacios a practicarlas según las peticiones de las mujeres embarazadas. Lo que sí puede tener cierto peso es que, en la actualidad, estos profesionales desarrollan su actividad en un contexto que promueve las prácticas defensivas. Ante el riesgo de problemas asociados al parto, y a una posible reclamación por mala praxis o negligencia, optan por la vía más segura para la madre y el niño.

Una segunda explicación al incremento de los partos por cesárea es la edad de la madre, ya que la tendencia actual es retrasar el momento del nacimiento del hijo. Otros aspectos que pueden influir en que se opte por este tipo de partos son los problemas derivados de sobrepeso, hipertensión y diabetes. Además, más de la mitad de las mujeres que tuvieron el primer hijo por cesárea ‘reinciden’ en el segundo e, incluso, el tercero. Finalmente, también se aduce como causa el incremento de embarazos múltiples debido a la fertilización ‘in vitro’.

Otra variable a tener en cuenta es la económica. Algunas entidades de seguros privados costean la totalidad del parto cuando es por cesárea, por ser cirugía mayor, y no abonan nada por el parto por vía vaginal, lo que podría animar a algunas madres a solicitar cesárea para poder dar a luz en clínica privada sin coste para ellas. Una revisión realizada en EE.UU. sobre 10 millones de partos revela que los factores de riesgo materno-fetales explican sólo un 22,7% de las cesáreas, pero figuran un 40% en el epígrafe ‘otras causas’ para los que no constan motivos nada claros.